que se observa en la mayoría de las personas que han sido diagnosticadas con Diabetes,
por lo cual tienen que asumir una enfermedad que será de por vida y tener que cambiar
sus comportamientos para manejar sanamente las situaciones que se le presenten. Así,
el afrontamiento forma parte de los recursos psicológicos de cualquier individuo,
representa una de las variables personales reconocidas como intervinientes para que el
individuo que padece una enfermedad crónica logre aceptarla, la estrategia de enseñanza
por proyectos facilita que los estudiantes desarrollen habilidades fundamentales al
enfrentarse a retos prácticos del entorno cotidiano. (1)
La diabetes mellitus tipo II (DM2) ha trascendido su clasificación como una
patología metabólica para consolidarse como un desafío sistémico que impacta
profundamente la integridad biopsicosocial del individuo. A nivel global, la prevalencia de
esta enfermedad continúa en ascenso, vinculándose no solo con complicaciones
fisiológicas crónicas, sino también con un deterioro significativo en la salud emocional del
paciente. La literatura científica actual sugiere que el diagnóstico de cronicidad actúa como
un estresor disruptivo que desencadena niveles críticos de incertidumbre, ansiedad y
depresión, factores que, de no ser gestionados, comprometen la adherencia al tratamiento
y el pronóstico clínico. En este contexto, el cuidado de enfermería debe evolucionar hacia
un enfoque holístico que integre constructos de bienestar psicológico y resiliencia. (2)
La diabetes se caracteriza por ser una de las más exigentes enfermedades
crónicas, sea en el aspecto físico como en el aspecto psicológico, vivir con esta
enfermedad supone la aceptación de un estilo de vida adecuado a la situación de salud,
exigiendo una alteración e integración en las actividades de la vida diaria y el seguimiento
terapéutico permanece y continua a través del tiempo, la diabetes representa uno de los
desafíos crónicos más complejos a nivel físico y mental. Su manejo efectivo requiere que
el paciente adopte permanentemente hábitos saludables y ajuste sus rutinas cotidianas,
ya que la constancia en el tratamiento es el único factor que previene el desarrollo de
secuelas graves. (3)
La salud emocional, al ser un factor negativo de riesgo, genera efectos psicológicos
como la depresión, la ansiedad y el deterioro de la calidad de vida, lo que conlleva a que
el paciente no se cuide adecuadamente. Sin embargo, el conocimiento de la situación que
produce incertidumbre en relación con la amenaza constante de desequilibrio o
reactivación de una circunstancia arriesgada o dañina, considerado como un aspecto