y aprovechamiento de los alimentos, lo que deriva en carencias significativas.
Por otro lado, Molina et al. (3) considera que las prácticas alimentarias son aquellas que
se forman en las familias, quienes las configuran desde la etapa infantil. Dicha influencia se
manifiesta tanto en las decisiones cotidianas de consumo como la selección de alimentos,
horarios y porciones, como en la transmisión intergeneracional de costumbres, creencias y
preferencias alimenticias. Loor (4) considera que estas prácticas están marcadas por las
interacciones entre padres, hijos y otros miembros del hogar, quienes lo moldean
colectivamente. En correspondencia, dicho consumo excesivo de azúcar y alimentos ultra
procesados en lo niños puede llevaría hacia efectos negativos en los que se encuentra un
mayor riesgo de obesidad, resistencia a la insulina e incluso incrementar el riesgo a desarrollar
enfermedades crónicas en la adultez como la diabetes tipo II.
El autor de la presente investigación decide acoger el concepto de Molina a razón de
comprender las prácticas alimentarias desde una perspectiva familiar, social y cultural, con un
enfoque nutricional. Esta visión resulta clave para analizar la cantidad y calidad de los
alimentos, así como los hábitos, creencias y decisiones del hogar que en la dieta diaria del niño.
Además, esta orientación facilita la comprensión del vínculo entre dichas prácticas y la aparición
de problemas bucales en infantes con malnutrición, lo cual se ajusta adecuadamente a los
objetivos planteados.
Apumayta et al. (5) expresa que los problemas bucodentales se comprenden como
enfermedades de alta prevalencia que afecta principalmente a niños pequeños la cual conlleva
múltiples consecuencias negativas, tanto en la salud física como en el bienestar general del
niño. Alcaina et al. (6) considera que los problemas bucodentales son aquellos que producen
alteraciones en el crecimiento, problemas en el desarrollo, deficiencias nutricionales y una
disminución significativa en la calidad de vida relacionada con la salud oral. En consecuencia,
quienes lo padecen, llegan a presentar bajo rendimiento escolar o disminución de frecuencia
en asistencia a clases. Por ello, es de relevancia señalar tanto la deficiente higiene bucal como
la desnutrición contribuyen a la alteración de la calidad de la saliva, volviéndola más ácida de
lo normal. Así, favoreciendo el desgaste del esmalte dental y la aparición de caries dentales.
De acuerdo con Chavez et al. (7) las molestias bucodentales son un conjunto de
alteraciones que repercuten de manera negativa en la salud oral de una persona, impactando
seriamente en la funcionalidad y a su vez, en el bienestar de quien lo sufre. Poniéndolo en el
caso de los infantes, dichas afecciones comprometen en gran medida a la dentición temporal
al generar molestias a nivel físico incluyendo dificultad para alimentarse por el dolor que sienten