social, el cultural, el ético-moral y el espiritual. Todos juntos e integrados constituyen la
personalidad, y su falta de integración o coordinación desencadena procesos patológicos de
diferente índole: orgánica, psicológica, social, o varias juntas. Por ello, la complejidad y
unicidad de la persona requiere también una interpretación diferente del concepto de “ciencia”,
con su fundamentación filosófica y rigurosa metodología.
(3)
A partir de este nuevo escenario académico, el programa de maestría en rehabilitación
integral de la Uleam, yace en el enfoque de los procesos complejos y de sistema, así como
en la ley de las relaciones universales expresadas en la inter, multi y transdisciplinariedad y,
el carácter holístico, centrado en la persona. Tales posicionamientos cosmosvisivos
presuponen una mejor comprensión del fenómeno de la rehabilitación integral de la persona,
concebida como ser bio-psico-social-cultural en su propio entorno.
Bajo el enfoque centrado en la persona, se ampara todo un marco teórico sólido y
flexible que permite una comprensión, reflexión y análisis del ser humano en toda su
complejidad de relaciones, aspectos que son de significativa consideración para la formación
de posgrado que busca la autonomía, creatividad, liderazgo y relaciones cooperativas
orientados a la relación profesional–usuario.
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Se presenta, además, el análisis para la determinación del objeto de estudio, sus
dimensiones y campos de actuación como los principales escenarios a tener en cuenta,
aspectos que sirvieron de base para la determinación, junto al estudio de pertinencia y la
ejecución de una mesa técnica con los empleadores, del perfil de egreso del programa
El creciente aumento de las demandas de la población, que expresan diversidad clínica
de las necesidades de rehabilitación, exige la formación y perfeccionamiento de habilidades y
competencias a los profesionales encargados, quienes estarían dotados de conocimientos
suficientes y necesarios.
El diseño curricular, como herramienta de gestión del posgrado en salud, enfrenta
desafíos complejos entre los que destacan: necesidad de articulación de los procesos
sustantivos y saberes científicos; contenidos académicos inter, multi y transdisciplinarios;
formación basada en competencias; actualización científica que garantice la atención de un
enfoque integral centrado en la persona; comprensión de las necesidades sociales con
garantía de recursos humanos, tecnológicos y financieros adecuados, constituyen además
uno de los principales retos y que, en su conjunto, son requeridos en los contextos clínicos y